“Huellas en el agua” de Antonio Correa Losada

Juana Neira Malo

El poeta colombo-ecuatoriano ha recorrido un camino intenso forjando poesía, con un trabajo riguroso en el manejo del lenguaje.

Hace pocas semanas,  se presentó ésta obra de Antonio Correa Losada, aprovechando la presencia de William Ospina, escritor colombiano, quien participó en  la Feria Internacional del Libro. Ospina presentó ésta antología, la misma que está compuesta por los cuatro libros de poesía: “El vuelo del cormorán”(1989;”Húmedo umbral” (1992); “Desolación de la lluvia”( 1996);”Secreta mudanza” (2004); “Crónica de Magdalena River” (2008); “Otros poemas que corresponden al año 2010.

El prólogo, escrito por el importante poeta colombiano Gonzalo Márquez Cristo, quien escribe un ensayo bellísimo y profundo sobre la obra del autor.

También el libro tiene un epílogo llamado “La lujuria insaciable del poema”, cuyo autor es el joven poeta ecuatoriano César Eduardo Carrión, quien nos invita a recorrer la antología tras un análisis sensorial y talentoso de los poemas que componen “Huellas en el agua”.

Quisiera referirme al ensayo de Márquez Cristo y compartir con Uds. un fragmento del mismo:

“El elemento líquido, el espejo de las voces según lo definiera bellamente Tristan Tzara, nutre éstas páginas vívidas. El insomnio incesante del agua, la escritura de las nubes, la amnesia de la lluvia, la furiosa voz de los ríos, el grito verde de la tempestad, encuentran aqui su espacio ilimitado: la geografía errante del poema.

El agua, “esa piel que nadie puede herir”(según señalara el surrealista Paul Eluard) es celabrada aquí con agudeza por un poeta que conoce su poderío devastador y su oculto reino de equilibrios…”

Antonio Correa Losada, nos habla de su propio río, ese que lo habita, nos confiesa de su sed de vida, de sueños, su sed interior, una constante búsqueda reinventada…

“EL RÍO”

El río

que mis ojos de niño

codiciaron con miedo

En las riveras el aire se abanica

tibio y misterioso

y crujen los labios de pequeños nadadores

aferrados a la curvatura de la roca

Salmones saltan a retener el río

II

El tiempo con sus lluvias

le teje a los viajeros

una cota de agujas y fantasmas

El agua baja hacia las tierras cálidas

y los hombres transpiran

sobre un plato que humea

Adelante

la niebla se descompone

y el río regresa al aire

en una masa oscura

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